Una laboriosa restauración
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Vista frontal del Cuaderno, en el estado en que se encontraba a su llegada desde Madrid. sin el fragmento de guarda frontal que se conserva.
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El equipo de investigación del Cuaderno de Cristófol me ha pedido que redacte un pequeño artículo, no de carácter técnico, sino más bien divulgativo, sobre las tareas de restauración llevadas a cabo en el documento. Ante todo tengo que aclarar que yo no soy especialista
en la materia, porque mi trabajo relativo a los libros antiguos se
centra en la conservación, y no en la restauración.
Mi intervención en el proceso se ha limitado, en realidad, a una primera valoración del material y una recomendación acerca de los cauces adecuados para su tratamiento. Todavía recuerdo con qué curiosidad nos enfrentamos al contenido de aquel material que nos llegó etiquetado como "Cuaderno de Cristofol", remitido directamente desde Madrid por mensajería urgente y envuelto primorosamente para evitar más deterioro.
Nada más abrirlo observamos que se trataba de un manuscrito que, por su aspecto, debía de tener cuatro o cinco siglos. No es que sea difícil encontrar en España manuscritos de esa época, pero se trata en su mayoría de textos de tipo religioso o científico, y muchas veces escritos en latín. En este caso, estamos hablando de un manuscrito en castellano y de una temática absolutamente diferente. O sea, algo verdaderamente digno de atención.
El documento presentaba dos problemas de deterioro diferenciados: por un lado, muchas de las páginas estaban literalmente pegadas y cualquier tensión parecía que podía desintegrarlo. Por otro, faltaban trozos enteros a causa de lo que parecían mordeduras de ratas o de ratones. Todo esto hacía necesaria una intervención restauradora urgente, pero al tratarse de una propiedad privada era complicado que el Centro Nacional de Restauración se hiciese cargo de la tarea.
No obstante, a raíz del informe inicial que elaboramos, y gracias a las eficaces negociaciones de Pepe Palao, la Universidad consiguió firmar un acuerdo con la propietaria del documento y el Centro Nacional. Conforme a este acuerdo, el Centro Nacional ha asumido la digitalización completa y la restauración física del documento, y el material digitalizado ha quedado a disposición de los investigadores de la Universidad de Cádiz. El encargo de llevar a cabo esta tarea ha sido encomendado por el Centro al equipo técnico del Archivo de Indias de Sevilla, donde está uno de los mejores talleres de restauración documental de nuestro país.
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Tratamiento de las páginas del Cuaderno en la campana de deshumidificación |
La primera labor de los técnicos, una vez separadas y reconstruidas las piezas del documento, fue generar las imágenes de su contenido en alta resolución y remitírnoslas. Con ese material, un pequeño grupo de profesores y alumnos de la Universidad dirigidos por los profesores Alberto Romero y Arturo Morgado llevan varios meses trabajando en las tareas de transcripción del contenido y otras investigaciones relacionadas con el Cuaderno.
Esto se está haciendo paralelamente al resto de trabajos de estabilización y restauración, que siguen desarrollando los técnicos de Sevilla. Disponemos de un primer informe pericial que nos han remitido, del que, a modo de avance, voy a entresacar algunos detalles interesantes.
De acuerdo con el informe, el Cuaderno tiene unas medidas de 27x19 cm. y un total de 184 páginas. Está manuscrito a dos caras, y probablemente originalmente se trató de un conjunto de hojas sueltas, puede que incluso cartas, que fueron encuadernadas en fechas posteriores.
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Detalle de la acción de los agentes biológicos en la guarda frontal |
La escritura está realizada en pluma de ave sobre papel de culebrilla. No dispondremos de una datación rigurosa hasta que se completen las pruebas químicas, pero ya sabemos que la tinta utilizada es de tipo metaloácida, formulada a base de un componente tánico, que puede ser nuez de agallas, y sulfato de hierro. La base del papel de culebrilla es fibra textil. Todo esto permite situar el escrito entre los siglos XVI y XVII.
Los técnicos reportan que el trabajo de reconstrucción ha sido complicado, como era de esperar: Ya les he comentado antes que muchas de las hojas se presentan adheridas por la humedad y la acción de los hongos, lo que se ha abordado mediante una estrategia de individualización de cada página para garantizar la integridad de los contenidos. El material adolece de daños irreparables, confirmándose que en una época determinada fue pasto de los roedores. Además, la mala calidad del papel, muy fino y con facilidad para la dispersión de la tinta, hace que una parte del texto sea completamente ilegible, por lo que los técnicos estiman que se ha perdido al menos un tercio de su contenido.
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| Trabajos de limpieza y restauración manual |
Actualmente, los originales siguen en los talleres de restauración, aunque son propiedad de doña Enriqueta y le serán devueltos cuando el proceso finalice. Los especialistas dicen que podría ser posible determinar, a través de la composición química del papel, la ubicación de la fábrica de molinos papeleros en que pudo ser confeccionado, hace más de cuatro siglos. Pero eso está por ver. Decir por último que la hoja rayada en la que aparece escrito el nombre "Cuaderno de Cristofol" fue agregada probablemente ya en el siglo XIX . Por ahora los especialistas no le han dedicado mayor atención.
Este ha sido, a grandes rasgos, el trabajo hecho hasta ahora por el equipo técnico que trabaja paralelamente a la investigación que sobre el contenido del documento están haciendo los investigadores de la Universidad de Cádiz.
Ana María Remón Rodríguez
Área técnica (Equipo de Investigación "Cristofol")
Directora de la Biblioteca de Ciencias de la Salud
y responsable de los fondos bibliográficos históricos de la Facultad de Medicina
Universidad de Cádiz