Miercoles, 22 de Febrero de 2012
 
Portada
Un hallazgo fascinante
Así comenzó todo
Una laboriosa restauración
Un fotógrafo del siglo XVI
Tenorio de incierto origen
El reto de Cacaruca Teatro
Álbum de fotos
Contacte con nosotros

Acceso usuarios
Usuario:
Contraseña:
Añada www.cristofol.es
a sus favoritos

Extensión Universitaria UCA
Extensión Universitaria UCA

Así comenzó todo

Biblioteca del Real Instituto y Observatorio de la Armada de San Fernando (Cádiz)
Biblioteca del Real Instituto y Observatorio
de la Armada de San Fernando (Cádiz)

Me corresponde contar cómo llegó a nuestra Universidad esta pequeña joya, ya que tuve la fortuna de incorporarme a esta aventura casi desde el principio. Y voy a hacerlo reprimiendo las ganas de plantearlo como si fuese un guión cinematográfico, aunque a veces los hechos y circunstancias que rodean esta investigación más parecen una ficción que la realidad.

En Diciembre de 2007, el doctor Alberto Romero Ferrer, profesor titular de Filología, recibió en su despacho de la Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz una sorprendente llamada desde el Real Observatorio de la Armada de San Fernando. Sus contactos con la Biblioteca del Observatorio son frecuentes, ya que Alberto es responsable del GES.XVIII (Grupo de investigación de estudios del siglo XVIII de la Universidad de Cádiz), que  desarrolla diversas líneas de investigación para las cuales a menudo se hace uso de sus viejos fondos documentales. El Observatorio, aunque no se creó hasta mediados del XVIII, cuenta con un rico patrimonio de más de 28000 volúmenes, algunos de los cuales datan del siglo XV.

Sin embargo, esta vez iban a plantearle algo diferente: una señora acababa de ponerse en contacto con los trabajadores de la Biblioteca del Real Observatorio, identificándose como Enriqueta Coto, viuda del capitán Julio Latorre. La señora les consultó la posibilidad de que se hiciesen cargo de un viejo manuscrito que había sido propiedad de su familia durante mucho tiempo, que creía que podía tener algún valor, y que en la actualidad se encontraba en un importante estado de deterioro y debía ser restaurado. El personal de la Biblioteca la informó inmediatamente de que en el centro no disponen de un taller de restauración documental propio para darle el tratamiento adecuado, pero que tratarían de ponerla en contacto con alguna persona de la Universidad de Cádiz familiarizada con la restauración de obras, que pudiera orientarla.

Julio Latorre, en una imagen
de los años cincuenta

Alberto no pudo reprimir su curiosidad, y enseguida se puso en contacto con doña Enriqueta. Ésta comenzó explicándole que había enviudado apenas un año antes. Su esposo, don Julio Latorre, fue capitán de la Armada y había servido durante algún tiempo en la Escuela de Suboficiales de San Fernando, aunque sus últimos años de servicio los pasó en la reserva, ya en Madrid.

El capitán Latorre falleció a la edad de setenta y ocho años, dejando como parte de su herencia un curioso legado familiar: se trataba de un sobre viejo que guardaba un manuscrito antiguo, muy deteriorado. Sobre el manuscrito había una hoja de papel que también parecía antigua, aunque no tanto como el manuscrito, y en ella alguien había escrito con pluma el siguiente título "Cuaderno de Cristofol".

Al parecer, durante décadas la familia Latorre había conservado aquel volumen, ajena a que podía tener un valor histórico más allá del valor sentimental que tenía para la familia haber sabido conservar un objeto a través de varias generaciones. Sin embargo, los años y la humedad no perdonan, y desde hacía ya tiempo el estado de deterioro del documento era tan importante, que el capitán Latorre no llegó a permitir que nadie manipulara los papeles, temiendo que se les desintegrara entre los dedos, pero tampoco quiso ponerlos en manos de especialistas, para que no salieran del entorno familiar.


En conversaciones posteriores, la señora Coto ha contado que su marido siempre se refería con mucho cariño a aquel pequeño tesoro como "los papeles del bisabuelo Carlos", un legado familiar transmitido de padres a hijos durante al menos cuatro generaciones de la familia Latorre.

Julio Latorre, junto con otros miembros de la Asociación de Veteranos de la Armada
en la cubierta del Castilla, acompañando al buque escuela Juan Sebastián de Elcano
en su visita a Santander (Diciembre 2001)

Tras el fallecimiento del capitán, aquellos "papeles" cobraron para su viuda un significado especial, y fue entonces cuando les dedicó atención suficiente para intentar entender algo más sobre su contenido. Pero debido a que el legajo era enormemente frágil, la señora Coto ni siquiera se atrevió a separar las hojas entre sí y, con buen criterio, decidió buscar ayuda.

Recordó que su difunto marido le hablaba en muchas ocasiones de su fascinación por los fondos antiguos de la Biblioteca del Real Observatorio de la Armada, que había conocido durante sus años de destino en San Fernando, y esto le llevó a pensar que los profesionales de la Biblioteca podrían ayudarle.

Alberto fue la persona con la que contactó el Observatorio, y por tanto el primero que conoció de la existencia del "Cuaderno de Cristofol". Pero el privilegio de tener en sus manos el documento por primera vez corresponde a Ana Remón, directora de la biblioteca de Ciencias de la Salud de la Universidad de Cádiz.

Ana Remón es actualmente la responsable de los fondos bibliográficos antiguos más importantes y valiosos de nuestra Universidad, que son los que proceden de la larga y productiva historia de la Facultad de Medicina de Cádiz, desde sus inicios como Escuela de Cirugía de la Armada, allá por la primera mitad del siglo XVIII. Tiene una gran experiencia en el cuidado de obras antiguas, y por eso se le encomendó hacer un primer estudio del documento, y si su valor lo justificaba, poner en marcha los mecanismos para buscar a los especialistas adecuados para restaurarlo. Ana enseguida intuyó que se trataba de un documento excepcional, y emitió un escueto pero rotundo informe al respecto.

Fua a raíz de este informe cuando tuve conocimiento de la existencia del Cuaderno, y tuve la ocasión de participar en la redacción del acuerdo para conseguir que el documento fuese digitalizado y restaurado por personal cualificado del Centro Nacional de Restauración. Fue así como un pequeño grupo de investigadores de la Universidad de Cádiz tuvo oportunidad de acceder a este trozo de historia que llamamos "Cuaderno de Cristofol" (Ver "Una laboriosa restauración").

Pepe Palao
Portavoz (Equipo de Investigación "Cristofol")
Universidad de Cádiz

http://www.cristofol.es/ © 2012 Equipo de Investigación del Cuaderno de Cristofol
Herramienta de publicación HTMGEN 2.0® © Versus Soft, S.L. 2012.