Hemos
crecido oyendo hablar de aventureros intrépidos que recorrían medio
mundo tras la pista de tesoros escondidos, de misterios ancestrales
ocultos por el velo del tiempo. Pero
a veces la realidad y la leyenda viven un romance inesperado. Los
investigadores de carne y hueso, los que viven sus vidas entre libros y
ordenadores, con suerte y constancia, pueden tener la oportunidad de sacar a la luz un
maravilloso tesoro preservado por la ignorancia de generaciones.
No. No existían cámaras fotográficas en el siglo XVI.
Pero a veces las palabras, mejor que las imágenes, son capaces de
darnos una idea cierta de cómo era un lugar, una época o una sociedad.
La mayor importancia del Cuaderno de Cristofol estriba en que su autor retrató caracteres y
personajes reales de la época que le tocó vivir, proporcionándonos una
visión diferente, más fresca e inmediata, de la España del Siglo de
Oro. El doctor Arturo Morgado García nos introduce en su fascinante trabajo de investigación sobre el Cuaderno.
En Diciembre de 2007, Alberto Romero Ferrer, profesor
titular de Filología, recibió en su despacho de la Facultad de
Filosofía y Letras de Cádiz una sorprendente llamada desde el Real
Observatorio de la Armada de San Fernando:
una señora, que se identificó como la viuda del capitán Julio Latorre, acababa de contactar con ellos para pedirles que la Biblioteca del Real Observatorio se hiciese cargo de un viejo
manuscrito propiedad de su familia. Pepe Palao, portavoz del equipo de investigación "Cristofol", nos cuenta los detalles de esta interesante historia.
¿Qué tiene que ver el Cuaderno de Cristofol con el
Tenorio? Sin duda el hábil lector o lectora se lo estará preguntando
tan pronto haya leído el encabezado de estas líneas. Es verdad que precisamente la
historia del don Juan Tenorio de Zorrilla se desarrolla precisamente en
el Siglo de Oro, la época en la que se escribieron los textos del
Cuaderno, y los personajes que aparecen en esos textos parecen ser
coetáneos al propio Cristofol. Pero ¿hay algo más? El doctor Alberto Romero Ferrer nos descubre las claves de su investigación y las apasionantes conclusiones a las que llega.
"Todavía recuerdo con qué curiosidad nos enfrentamos al contenido de aquel material que nos llegó etiquetado como Cuaderno de Cristofol, remitido directamente desde Madrid por mensajería urgente y envuelto primorosamente para evitar más deterioro. Nada más abrirlo observamos que se trataba de un manuscrito que, por su aspecto, debía de tener cuatro o cinco siglos. No es que sea difícil encontrar en España manuscritos de esa época, pero se trata en su mayoría de textos de tipo religioso o científico, y muchas veces en latín. En este caso, se trataba de un manuscrito en castellano y de una temática absolutamente diferente." Es un artículo de Ana Remón, miembro del área técnica del equipo de investigación "Cristofol".
"En la primavera pasada, nuestro compañero Arturo Morgado, miembro del
grupo y profesor de Historia Moderna en nuestra Universidad, nos
comentó que estaba trabajando en unos textos encontrados en un volumen
antiguo, de hace más más de cuatro siglos, recientemente salido a la
luz, y cuyo contenido era muy entretenido y sorprendente. Apenas unas semanas después, el Vicerrectorado de
Extensión Universitaria, nos llamó para proponernos un nuevo proyecto. Pronto entenderíamos que no se trataba de una simple
lectura dramatizada, y que nuestra responsabilidad iba a
llegar mucho más lejos."
Nos lo cuenta Águeda Gutiérrez, directora de Cacaruca Teatro.